lunes, 11 de mayo de 2009

Por ti.

Intento describir lo que siento pero no me salen las palabras.
No encuentro la definición exacta para que el mundo sepa lo que eres para mi, lo que significas, lo grandiosa que es tu existencia, y lo que me haces sentir.
Es muy curioso, porque resulta contradictorio que me hagas sentir el ser mas importante del universo y al mismo tiempo minúscula.
Supongo que quien no ha vivido esta experiencia nunca lo llegará ha entender.
Recuerdo el día que me dijeron que estabas aquí, cuando nadie dio un duro de los de entonces porque esto saliera adelante y mi cabezoneria de que serias lo mas maravilloso que podría encontrar en mi existencia consiguió su fin. Recuerdo la espera de ver tu carita, aunque no sabía si seria como los demás esperaban.
Recuerdo como alguien insinuó que tal vez no era buena idea que siguiera mi camino para encontrarte, y yo no le hice caso y me empeñé en seguir andando hasta el final, porque yo si sabía que te encontraría. Recuerdo todas las lágrimas derramadas cuando te buscaba y tu, como buen bichito, te escondías, y no te atrevías abandonar tu mundo.
Fueron años los que anduve para saber donde estabas, años sin desistir y empeñada en traerte desde donde estuvieses hasta mi, y al final lo conseguí.
Te encontré en invierno, al final del siglo, en las fechas mas entrañables para las personas, llegaste despacio, sin hacer ruido, y yo, tranquila, fiel a todas y cada una de las clases que tomé para hacer que tu paso desde tu mundo a este fuera lo mejor posible para ti.
En la sala fría de aquel hospital, con una matrona por ayudante, tal y como lo había elegido, llegaste una fría madrugada de diciembre.
De pronto, tu carita y tus ojos avispados observando todo, se pusieron en mi vientre, te vi.
El mayor rayo de sol que jamás he vivido, la mayor claridad de día que jamás ha existido se hizo en aquella sombría sala.
Y no lloraste, desde ese instante supe lo valiente y lo fuerte que eras. Que había conseguido mi objetivo, y lo mas importante, que tú, lo habías logrado.
Desde ese día hasta hoy, hemos vivido muchas cosas, hemos pasado mucho, bueno y malo, para tu corta edad, pero quiero que sepas, que tu ángel, ese que dices que soy, cada día luchará por ti, que dará su vida sin pensarlo y que hará que cada día de tu vida te sientas orgullosa de él.
Espero que las fuerzas no me fallen nunca para amarte, la razón no me deje para defenderte de todo aquel que ose intentar hacerte daño, y que algún día esté inspirada de verdad, para escribirte la mas bella carta de amor que nadie halla leído.
Porque te mereces todo y más, esta humilde servidora tuya quiere decir: GRACIAS a quien hizo que llegaras a mi vida y a ti :TE QUIERO. Porque sin ti, mi vida no tendría sentido.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues a mí esta carta me parece preciosa y escrita con todo el corazón, y tu pequeña y encantadora pelirroja sabe bien que tiene contigo un tesoro. Efectivamente nadie como una madre sabe lo que es querer a un hijo y lo que se puede llegar a hacer por él. Pero yo sé que las dos saldreis siempre de cualquier atolladero con una sonrisa en los labios :-)

Un besazo para las dos

;********************

Javier dijo...

Por fin conseguiste hacer la carta. Es muy bonita. Creo que yo no lo prodría expresarlo mejor. Un beso.

Olivia dijo...

Precioso...!

Gilda dijo...

GRACIAS!!!!!!!!!