jueves, 17 de marzo de 2011

Mi alma le daría

Tal es la fuerza que posees que atlas mismo envidiaría, y que con gusto me uniría a Tántalo, Sísifo y Prometeo en eterno castigo si ese fuera el precio por un momento de tu presencia, de tu querencia, de tu calor dado, de unos susurros tuyos dejados caer al oído junto al sonido de tu respiración, llenarme la mano de tu rosto y cartografiarte cada monte, cada loma, cada valle que te forman parándome a descansar en cada curva de tu cuerpo mientras me embriago con el aroma a siega recién cortada de tu vello al recorrerlo. Y empaparme las manos en la catarata de tu melena mientras clavamos la mirada uno en otro imposibles de mirar otra cosa, vacio en la mente imposible de pensar, solo sentir y tiempo eterno por congelación, segundos que valen como años y toda una vida a desear larga para poder rumiar cada momento pasado con la suficiente calma que merece.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Madre mía, me has dejado sin palabras, un texto increiblemente precioso :-)

Juana la Loca dijo...

una declaración preciosa, felicidades por tus palabras...

Bubo dijo...

Como el Guadiana... te pierdes, apareces, te pierde... aunque eso es solo una leyenda. En el cauce oficial no lo hace. Lo dicho, lo mismito.

X dijo...

Más desaparecida que yo...

Bubo dijo...

Hola Gilda... pues eso. Espero verte pronto.