martes, 9 de octubre de 2018

El otoño de tus recuerdos

Y como el otoño con su despliegue de tonos intensos y suaves, con su alfombra de hojas que llegan cada año, llegó a mi vida una extraña sensación. Estación de nostalgia y belleza, de sentimientos encontrados, mitad tristes y mitad de esperanza. Esa era exactamente la proyección que tenía en mí, había llegado un otoño especial que cubrió con sus tonos mi ser y mi entorno. Cogí tu mano castigada por los años, tomé aire y estudié todo tu cuerpo. Empecé a prestar atención a los surcos que la vida dejó en tu piel, eran similares a los troncos de los árboles, de un árbol bello y gigante, podría perfectamente ser una secuoya. Seguramente en cada una de ellas habría encerrada una historia estremecedora, historias que no sé bien a qué o quien tendré que reprochar que tomara la decisión de privarme que me contaras. Sentía dentro de mí el sonido que producía al caer tus recuerdos, como las hojas cuando cambian su color verde por la gama de marrones y amarillos y pierden su fuerza de sujeción,se desprenden de su rama y empiezan a cubrir el suelo haciendo de ello un paisaje nuevo. (No sé si en realidad, es algo bello o muy triste). Al igual que cuando andas sobre ellas se escucha su crujir, así crujía mi corazón con cada duda de expresión al intentar hablarme. Y mis ojos se inundaron, y la presa de contención se agrietó dejando resbalar un hilo de agua salada y amarga que me ahogaba. Sólo fue un momento, porque descubrí que si seguía en ese estado, las lágrimas no me permitirían prestar atención a lo verdaderamente importante del momento, que eras tú. Puse atención a tus ojos, esos ojos verdosos que se tornaban pardos y perdían su brillo, volvió a inundarse mi alma, nunca había visto apagada tu luz. Será difícil, lo sé, pero estoy segura que lo que jamás olvidarás será el amor que te proceso y haré de mis lágrimas un envoltorio de sentimientos cálidos hacia ti, porque desde este mismo momento serás mi prioridad y porque no quiero estar en tus olvidos sino que quiero estar en tus recuerdos. Algún día, espero no sea lejano se encontrará una solución, pero hasta que ese día llegue, lo único que me queda es estar a tu lado y disfrutar de cada minuto junto a ti. Gilda.

1 comentarios:

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Qué bellas y tristes palabras. Ten por seguro que por muy distante que esté de nuestra realidad jamás olvidará el amor que le profesas y el que ella siente por ti y los suyos. La enfermedad podrá con la memoria pero no con los sentimientos. El amor es para siempre.
Echaba de menos leerte en el blog. Pocos escriben ya en ellos. Pero algunos permanecemos a pesar de todo. Un besazo fuerte Gilda. Aquí estoy aunque no nos veamos.